No solo yo vine de Cuba a Madrid y no solo mis bisabuelos fueron de España a Cuba, con nosotros nos solo vino nuestro equipaje, emigraron también recuerdos, sentimientos contradictorios, aspiraciones, ilusiones, esperanza y una insaciable ansia de progreso, futuro. La anécdota se repite pero cambian el contexto, el flujo migratorio y cambiamos las personas..las más fuertes oleadas de emigración española a la isla de Cuba fueron en el siglo XIXy más recientemente durante la guerra civil española(1936-1939) hoy se invierten los papeles y estamos evidenciando en este siglo XXI lo que probablemente sea considerado la mayor emigración de cubanos a España. El fenómeno social de la migración es algo mas que un sin fin de historias dentro de la historia de países, continentes y en general dentro de la historia universal. La humanidad ha sido testigo de grandes movimientos migratorios que han perdurado por los siglos de los siglo y actualmente se recoge en la carta de derechos humanos de la ONU como el derecho a la libre movilidad, a la emigración y el deber de los países receptores de inmigrantes de respetar sus derechos humanos. La migración antiguamente era una constante en la forma de vida de nuestros antepasados, que imitando a los animales, se trasladaban desde África hasta Asia y luego hacia el resto del mundo, por motivos de supervivencia, esto ocurrió hace unos 70 000 años pero bien podemos decir que este proceso aún está en marcha. Para comprender como una persona es capaz de dejar su país, su familia, amigos, su hogar, su vida para empezar otra completamente nueva e incierta hay que analizar el contexto histórico y considerar las variables económicas, políticas y sociales. Los motivos y aspiraciones de futuro son diferentes en cada uno de nosotros pero si hay algo que tenemos en común es que emigramos para lograr una calidad de vida mejor, por tener posibilidades de crecer profesional o espiritualmente...en definitiva por ser un poquito más felices.

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